Cada vez que observaba a través de mi ventana, todo era gris.
El mundo no era catalítico, ni mucho menos estaba llegando a su fin...
Pero todo cambiaba... para mal.
Las personas solo existen y se olvidan de vivir. Las grandes fuerzas comprimen a la sociedad y toman toda nuestra libertad. Nosotros mismos olvidamos nuestros infantiles sueños y creemos madurar... cuando todo lo que hacemos es decir adiós...
Adiós a todo aquello que alguna vez fue nuestra felicidad. Las cosas que representaban un arcoiris, un sol brillante que además de dar calor... daba algo mucho más importante... vida.
Por eso decidí dejar de correr. Resignarme a ser como todos. Olvidar los sueños que alguna vez tuve. Y decir...
Kill me, please.
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