Corriendo débilmente por la oscuridad de la lluviosa noche. Empapada y sucia me dirigía a la playa, donde días antes había acordado reunirme con antiguos compañeros.
Mi respiración era desigual para cuando llegué, y cuando al fin vislumbré en su plenitud el lugar solo había una silueta.
-¿Tú?- Mi cara se ilumino al reconocer el tono de voz bromista.
-¡Yo!- Me lancé a los brazos del que siempre fue esa persona especial y sonreí.-¡Cuanto tiempo sin verte!.
-Lo mismo digo, enana...-Al acariciar mi cabeza, suspiré y me solté, corriendo en dirección a la playa, logrando que me siguiera.
-¿Y los demás?- Pregunté confundida, mientras observaba el lindo reflejo de las estrellas y la luna sobre el mar.
-Nunca fueron a venir... solo... quería estar contigo-
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