Viví, viviré, vivo... como si al más mínimo golpe me quebrará en mil pedazos imposibles de volver a armar.
Todo por el simple e insignificante hecho de que creía en mis sueños y esperanzas... hasta el punto de sentirme capaz de morir por ellos.
¿Cuántos humanos de los que hay ahora... crees que serían capaces de decir... "Moriré por lo creó y deseo"? ¿Cuántos?
¿Un 10% de la población universal?
¡No! ¡Eso no sirve!
Debemos volver a como todo era antes... a la época en la que se sitúa "Romeo y Julieta", una época en que el amor podía más que el orgullo familiar, el dinero o la perversa mente de cualquier monstruo.
¡Quiero ser como la gente de antes!
Quiero caminar por la calle sin ningún tipo de preocupación. Quiero hacer reales lo que todo el mundo cree imposibles.
¿Por eso...?, ¿Por eso soy lo que ustedes llaman... ¡Un estúpido cristal!?
Por creer... ¿A qué cosa a llegado la sociedad?
Por cosas como esas cada vez me convenzo más de que soy un cristal...
Pero también se que no lo soy porque...
Si lo fuera, sería como ellos.
Débil de mente, débil de cuerpo. Frágil de alma...
Por el contrario... La gente que todavía cree... No es un insignificante cristal...
¡Es un hueso duro de roer!
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